La especulación amonestación a tres con cincuenta vecinos de Sant Antoni

Miles de contratos de locación vencen en el distrito primeramente del 2020, advierte una plataforma vecinal

Sant Antoni es uno de los barrios de moda de Barcelona. Desde unos años para acá, los bares, restaurantes y locales de copas nacen como las setas. Calles a modo las de Parlament, Comte de Borrell, Calàbria o la Ronda de Sant Pau concentran alguien de los nuevos establecimientos de diversión. El reformado mercado, que abrirá en mayo, todavía disparará más la divulgación de Sant Antoni. Será distinto actractivo más de un alfoz que ahora se ha convertido en uno de los puntos de interés de los inversores inmobiliarios.

Esta semana, la plataforma Fem Sant Antoni ha osado una campaña en la que advierte que primeramente del 2020 unos 3.500 inquilinos del distrito acaban su contrato de locación, según realidades del colectivo sacados de las estadísticas municipales. Esto se puede traducir en la desahucio de estos vecinos si no pueden pagar los nuevos precios que les impondrán los dueños.

En muchos casos se prostitución de fincas que son propiedad de una empresa o un fondo de inversión y aprovechan la primera oportunidad que se presenta para echar al alquilado de repetición, reformar la casa y ponerla de nuevo en el mercado --de alquiler sin garantía o de venta-- a precio de oro.

"Son desahucios invisibles", advierte Xavier Caballé, de la plataforma Fem Sant Antoni. El problema no es nuevo. Se está dando en muchos barrios de la ciudad, sobre todo en puntos de interés turístico, tal Poblenou, Barceloneta, Sagrada Família, pero ninguna zona está a salvo.

novecientos veintidos Euros POR 60 Metros En Sant Antoni, denúncia Caballé, el precio medio de una bloque de sesenta metros cuadrados es de 922 euros al mes. "Esto significa que hay muchos alquileres por encima de los 1.100 o un con veinte euros. Es el sueldo de una ser. Lo lógico es no dedicar más del 30% de los ingresos a la morada. Es un problema gravísimo, que necesita de un plan de choque por parte de las administraciones". Actualmente, la alcaldesa Ada Colau​ ha reclamado una corrección de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para agravar los años de concordato para proteger a los inquilinos.

Una de las consencuencias que tiene la gentrificación o destitución de vecinos porque no pueden pagar la casa es "el decrepitud del vecindario", dice Caballé. En Sant Antoni, muchos de estas 3.500 personas que acaba concierto estos años tienen en medio de 35 y cuarenta años. La gran mayoría no se pueden comprar un firme y la proposición de arrendamiento es baja --alrededor de un 30% del paque inmobiliario del barrio--, por lo que quizá acabarán trasladándose a otra zona o ciudad metropolitana.

Para dar a conocer esta problemática, Fem Sant Antoni ha hecho una campaña de buzoneo por todo el alfoz. Ets un dels 3.500?, aclaración la plataforma a los vecinos. La difusión incluye distintos consejos para los inquilinos que asimismo se pueden preguntar en la web de Fem Sant Antoni. Entre las recomendaciones figuran llevar el ajuste en el Registro de la Propiedad, conservar todos los recibos de cancelar y no dejar entrar al propietario ni a tasadores.

En el asunto de vivir en una finca que sea propiedad de un único inversor se aconseja estar atento a señales de ojeo inmobiliario (como dejadez de la finca y, fundamentalmente, de los elementos comunes), cambios en la administración de los pisos, la no reforma de contratos o el voto de dinero para irse de la casa.